UNAM

#NoMeCansaré. Estética y política en México 2012-2018

Artes Visuales
13noviembre
2018
31marzo
2019
MUAC, Sala 4. Planta Alta
Centro Cultural Universitario, CU, Insurgentes Sur 3000, Del. Coyoacán

56226972

Horarios
Miércoles de 10:00 a.m. a 06:00 p.m.
Jueves de 10:00 a.m. a 08:00 p.m.
Viernes de 10:00 a.m. a 06:00 p.m.
Sábado de 10:00 a.m. a 08:00 p.m.
Domingo de 10:00 a.m. a 06:00 p.m.
Precio
General: $40.00

50% estudiantes, maestros, UNAM, INAPAM, jubilados ISSSTE e IMSS. Sujeto a disponibilidad. Programación sujeta a cambios sin previo aviso.

Tipo de evento: Exposición

Si bien la conmemoración de los cincuenta años de 1968 se presenta como una oportunidad para revisar su archivo también es la coyuntura necesaria para cuestionarnos dónde nos encontramos. 

Hoy las movilizaciones sociales son otras, así como las gramáticas visuales que las acompañan. #NoMeCansaré. Estética y política en México 2012-2018, exposición que se presenta en la sala 4 del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), explora algunas prácticas que, a caballo entre el arte y la movilización social, manifiestan y dan forma a reclamos actuales en un país en donde la violencia subsume y a la vez rebaza al Estado, generando una máquina de guerra informe y difícil de nombrar.

La muestra indaga algunas prácticas estéticas de praxis política de los últimos años en México. Acciones —artísticas, activistas, artivistas, urbanas— que conforman procesos sociales de movilización, de reclamo y de insistencia política.

Participan en esta exposición César Martínez; Contingente Láser Tag; Fuentes Rojas; Redretro Sistema de Transporte Onírico; Data Cívica; Horizontal; Rexiste; Geocomunes; María Salguero; Ruta Antimonumentos por la memoria, Canek Zapata, Juanpablo Avendaño Ávila, Enrique Méndez de Hoyos, Casa El Hijo del Ahuizote, Sandra Calvo, Yutsil Cruz,  Oswaldo Ruiz, Siempreotravez.

Prácticas estéticas que conforman un horizonte cultural

Helena Chávez Mac Gregor, Sol Henaro y Alejandra Labastida, curadoras de la muestra, comentan que a mediados de los años noventa el historiador argentino Roberto Amigo utilizó la noción de “prácticas estéticas de praxis política” para caracterizar a una serie de acciones que se realizaron en contra de la dictadura argentina, cuyo centro fue la acción conocida como el “Siluetazo”.

Esta descripción, señalan, permite explorar las acciones que rebasan lo que normalmente conocemos como “arte”, ya que son prácticas  que no responden a una lógica autoral individual, sino que toman forma a partir de largos procesos de trabajo colaborativo, y sin embargo conforman nuestro horizonte cultural.

“Consideramos que para pensar los procesos sociales que interpelan las complejas realidades de México es imprescindible aproximarnos a los vocabularios y formas sensibles que generan estos modos de hacer. Desde esas materialidades se puede interrogar cómo opera la visibilidad y comunicación del intrincado proceso de la política.

“Tanto temporal como espacialmente esta exposición tiene derrames y no busca una delimitación precisa, cosa que sería imposible al tratarse de procesos vivos que se transforman y están en constante mutación. Tampoco se trata de mostrar ‘todos’ los conflictos existentes, la intención es presentar diversas herramientas y estrategias con las que algunos agentes están trabajando en la actualidad y que nos permiten entender, por un lado, la transformación de las prácticas políticas y, por otro, la materialidad que toman para hacer visible su reclamo. Su radicalidad está en la urgencia y las formas de imaginación que ponen en marcha.”

Génesis de un proyecto

Si bien el detonante que marca el arco histórico del proyecto comienza en el momento en que se viraliza el video de 131 estudiantes de la Universidad Iberoamericana y que dio paso al movimiento #YoSoy132 en 2012, la estela de estos procesos viene de casos previos, como la movilización por el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, en donde ya se experimentaba con otra forma de organizar la protesta en conjunción con el espacio digital.

En este tiempo, mencionan las curadoras, una imaginación política emergió de la mano de una nueva generación, de una transformación económica y social del país a causa de la guerra, así como de una condición tecnológica que imprimió un giro de tuerca en los modos de articular los procesos sociales.

De igual manera, en la exposición, la concentración geográfica de casos en la Ciudad de México señala y responde a la criticable condición de centralización del país, que hace que la capital, tanto en el nivel de calle como en el digital, siga operando como foco para concentrar la mayoría de los procesos de conflicto nacional.

Lo digital como campo de trabajo

Lo público en nuestro tiempo es una noción en litigio, por ello es importante entender los usos que los nuevos activismos hacen de estos campos en asedio. Sin duda, desde finales de los años noventa —ya el zapatismo echó mano de ello—, la web supuso una transformación no sólo en los modos de comunicación, sino de los protocolos de trabajo y conformaciones de comunidad y redes. La otra cara de los procesos de control y manipulación de los monopolios de redes sociales ha sido la posibilidad de habilitarlas para la circulación de información. Si bien el espacio digital supone una compleja infraestructura que en su constitución ofreció una condición de uso disfrazada de participación, en los últimos diez años lo digital ha sido reclamado por grupos activistas como campo de trabajo en términos de la reorganización y divulgación de la información. Esta estrategia ciudadana busca contrarrestar la opacidad como herramienta de control del Estado. Por ello, parte importante de las prácticas estéticas que se muestran se conforman en una articulación entre lo digital y la calle.

La exposición reúne tanto estrategias de intervención en el espacio público como iniciativas cuya plataforma de acción y socialización es la web. En el primer caso, integramos a Redretro, Sistema de Transporte Onírico, un colectivo que desde 2006 interviene las señaléticas del transporte público replicando su estética institucional pero actualizando las nominaciones en vínculo con determinados sucesos recientes: “Matriotismo” en lugar de “Patriotismo”, “Normalistas” en lugar de “Normal”. En la misma línea está el colectivo Rexiste (existo porque resisto), quienes entre diversas acciones generan, a partir de tipografía trazada a gran escala, pronunciamientos y denuncias que pueden ser leídas, registradas y posteriormente viralizadas a partir de la utilización de drones (#Droncita). También se presenta la “Ruta de antimonumentos por la memoria” a cargo de iniciativas civiles de carácter anónimo (por los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, por las víctimas del incendio de la guardería ABC, por los mineros de Pasta de Conchos), cuya localización se extiende por distintos puntos de la avenida Reforma en contraposición a los monumentos oficiales.

Desde el duelo. Desde el cuerpo. Desde la manifestación

Otros casos de interés son aquellos que intervienen desde un registro de restitución. Desde el duelo: Fuentes Rojas, una iniciativa que junto con otros colectivos ha dado lugar a “Bordando por la paz y la memoria: una víctima, un pañuelo”, que sostiene desde 2011 reuniones semanales en el espacio público en diversos contextos geográficos para bordar los nombres de víctimas de la violencia desde el inicio de la guerra contra el narcotráfico (sexenio de Felipe Calderón) hasta la actualidad. Desde el cuerpo: la documentación de la proyección de los rostros de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa durante la manifestación del 20 de noviembre de 2014 y una iniciativa gráfica que uso la silueta de uno de los estudiantes para superponerla al cuerpo de los manifestantes a través de carteles portables  que podían ser descargados con diferentes consignas o con un espacio para rellenar con la propia. Desde la manifestación: un mural de una fotografía de la marcha de octubre de 2014 distribuido en fragmentos con un manual de uso y un llamado a fotografiar la instalación y reinsertarla en el circuito digital a través del hashtag #365xlos43.

Otros registros convocados son aquellos que acompañaron movilizaciones públicas subvirtiendo símbolos en un complejo ejercicio de desidentificación: la aparición intermitente de un láser con consignas como aquella de la que toma su nombre este proyecto, #NoMeCansaré, del Contingente láser tag; una acción (iniciada por César Martínez en colaboración con diversos colectivos) en la que se cubrían con bolsas de plástico las cabezas de esculturas de la Avenida Reforma conforme avanzaba la marcha y diversas banderas nacionales intervenidas de 2010 hasta 2016 llevándonos desde la subversión ilegal hasta el souvenir pirata.

Por otro lado, en el uso de plataformas digitales, se reúnen algunos proyectos tanto colectivos como individuales que suplen el deber del Estado y se dan a la tarea de generar estrategias de mapeo, análisis y visibilización de informaciones imprescindibles para un ejercicio ciudadano:

El mapa de feminicidios en proceso que María Salguero genera desde 2016; el trabajo de Data Cívica, quienes han reconstruido a partir de una extensa investigación, apoyada en programas de búsqueda automatizada; la base de datos del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), recuperando los nombres y apellidos de los desparecidos inaccesibles en la lista oficial en una plataforma que permite alimentar datos de los casos; la labor de Geocomunes, colectivo que emprende diversas investigaciones cartográficas con diferentes iniciativas sociales y ciudadanas y que ahora presenta su trabajo en relación con el boom inmobiliario y sus respectivas repercusiones de desalojo, especulación y escasez de agua.

Asimismo una investigación sobre el meme que permite explorar un modo de hacer colectivo que subvierte el enunciado del poder viralizando una nueva gramática popular; finalmente, la contribución de Horizontal, con un mapa que muestra diez años de movimientos que han ido de lo digital a la calle y de regreso formando una nueva manera de ejercer ciudadanía en México, esto junto con un repositorio que busca preservar la memoria de movimientos efímeros digitales que han sido significativos en la construcción de nuevas narrativas sobre las redes socio-digitales y su peso en los cambios políticos a largo plazo.

Presentar estas prácticas estéticas de praxis política ofrece una materia sensible para pensar el presente.

#NoMeCansaré. Estética y política en México 2012-2018 concluye su periodo de exhibición el 31 de marzo de 2019.

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