La cocina del infierno 4: Pepe y Manolo ponen la sal…

En la literatura universal hay montones de textos a los que se hace referencia, directa o indirectamente a la comida. Pero hay un autor especial del siglo XX que convierte a la comida en un personaje más de sus novelas; un personaje central e imprescindible: Manolo Vázquez Montalbán, glotón inveterado, buen cocinero, autor de montones de novelas policiacas, poeta, ensayista, autor de una decena de imprescindible de libros de cocina, y querido amigo.

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  • Anfitrión: Benito Taibo
  • Episodio: 4
  • Duración: 8:28
  • Etiquetas: #cocina, #BenitoTaibo, #literatura, #ManoloVázquezMontalbán, #Catalunia, #PepeCarvahlo

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La cocina del infierno

Capítulo 4: Pepe y Manolo ponen la sal…

Anfitrión: Benito Taibo

[Rúbrica]: CulturaUNAM presenta. El mejor lugar para la creación, la filosofía y la experimentación. No es el escritorio, el ágora o el laboratorio, es la cocina. La cocina del infierno con Benito Taibo.

[Suena tema musical]

[Habla Benito Taibo]: Cocina del Infierno, Capítulo 4. Pepe y Manolo ponen la sal. En la literatura universal hay montones de textos a los que se hace referencia, directa o indirectamente a la comida. El Quijote, sin ir más lejos, es un retablo de costumbres en las que aparecen platos y condimentos constantemente.

La literatura rusa del siglo XIX está llena de patatas y sopas de col, samovares humeantes y de vez en cuando un poco de caviar. Hermann Melville nos da en Moby Dick una singular receta de albóndigas de marsopa. Y Dickens habla de las gachas de avena que toda la vida está comiendo el pobre Oliver Twist.

James Joyce comienza a prefigurar al personaje principal de su Ulises a partir de lo que come. Por cierto, cosas asquerosas. La comida, pues, está en la literatura en todos los rincones de la tierra, exactamente igual que está en la vida. En desayunos, comidas y cenas, forma parte de nuestra cotidianeidad.

Pero hay un autor especial del siglo XX, al cual quiero muchísimo, que convierte a la comida en un personaje más de sus novelas; un personaje central e imprescindible. Me refiero al catalán Manolo Vázquez Montalbán, goloso inveterado, buen cocinero, autor de montones de novelas policiacas, poeta, ensayista, autor de una decena de imprescindible de libros.

Creador de un personaje mítico, el detective Pepe Carvahlo, un personaje muy singular. Ex agente de la CIA metido al oficio de investigar crímenes por encargo, un poco cínico tal vez, siempre está acompañado en sus casos por el fiel Biscuter, que cocina maravillas mientras los casos se van lentamente aclarando.

Dice Vázquez Montalban en el prologo de su libro La recetas de Carvahlo, (porque hasta ahí llegó, a hacer las recetas que aparecían en todas las novelas policíacas), que tuvo que escribir por aclamación de todos los que babeamos con la lectura de sus novelas en las que la comida prodigiosa tiene un lugar preponderante:

“Yo suelo plantear la cocina como una metáfora de la cultura. Comer significa matar y engullir a un ser que ha estado vivo, sea animal o planta. Si devoramos directamente al animal muerto o a la lechuga arrancada, se diría que somos unos salvajes. Ahora bien, si marinamos a la bestia para cocinarla posteriormente con la ayuda de hierbas aromáticas de Provenza y un vaso de vino rancio, entonces hemos realizado una exquisita operación cultural, igualmente fundamentada en la brutalidad... Cocinar es una metáfora de la cultura y su contenido hipócrita, y en la serie Carvalho forma parte del tríptico de reflexiones sobre el papel de la cultura. Las otras dos serían esa quema de libros a la que Carvalho es tan aficionado y la misma concepción de la novela como vehículo de conocimiento de la realidad, desde el mestizaje de cultura y subcultura que encarna la serie Carvalho.”

La comida como una metáfora de la cultura, dice, claro. En la casa de Carvalho en Vallvidrera, a las afueras de Barcelona, el detective quema algunos libros en la chimenea, no como un acto de salvajismo, sino por el contrario, como también dice Vázquez Montalbán, y lo cito: “…ha dicho a veces que quema libros para vengarse de lo poco que le han enseñado a vivir y de lo mucho que le han alejado de una relación espontánea y entusiasmada con la realidad.” Una gran broma proveniente de un gran lector como lo era Vázquez Montalbán. Y esa relación entusiasmada con la realidad tiene un ancla con el fondo de su pensamiento que pasa por supuesto por las papilas gustativas.

En Historias de política ficción de 1992, Carvalho quema Tatuaje escrita por su creador en 1974 y en la que él aparece. Y es nada personal.

La serie Carvalho comienza en 1972 con Yo maté a Kennedy y termina con Milenio Carvalho II. En las antípodas, publicado en 2004, un año después de la muerte de Manolo.

Vázquez Montalbán, en algún momento confiesa: “Carvalho cocina por un impulso neurótico, cuando está deprimido o crispado, y casi siempre busca compañía cómplice para comer lo que ha guisado, para evitar el onanismo de la simple alimentación y conseguir el ejercicio de la comunicación”.

Por eso mismo, estoy ahora en su casa de Vallvidrera; afuera hace frío de invierno, en la chimenea crepita un libro, pero no me atrevo a asomarme a ver de que título se trata; puede ser uno mío y será pues el justo pago por venir a fisgonear en su territorio.

Pepe Carvalho está cocinando, acompañado por Biscuter. Tengo en las manos la receta: “Mejillones a la Pepe Carvahlo”.

La leo en voz alta.

1 cucharada de aceite

1 cebolla picada

½ pimiento rojo, picado

2 tomates picados ( sin piel ni semillas)

1 diente de ajo, picado

1 rama de apio, picado

1 k. de mejillones

4 cucharada de vino blanco

1 cucharadita de tomillo

1 cucharadita de orégano

1 cucharadita de pimienta

1 cucharada de perejil

Lavar bien los mejillones. Dejarlos libres de “barbas” .

En una cazuela alta, poner el aceite y a continuación el ajo y la cebolla. Dejar pochar a fuego bajo hasta que quede blanda pero sin que llegue a dorar. Agregar el pimiento, el apio y los tomates . Dejar unos minutos y poner los mejillones.

Tapar la cazuela. Dejar que den unos hervores y, posteriormente, eliminar la mayor parte del “ líquido” que hayan soltado. Incorpora el vino blanco, el tomillo, pimienta y orégano. Dejarlos hasta que se abran. En el momento antes de servir, espolvorear el perejil picado por encima.

Vázquez Montalbán muere en Bangkok, Tailandia el 18 de octubre de 2003 dejándonos un importante legado como ensayista muy serio, poeta y novelista policiaco. Y diez tomos de su Carvalho Gastronómico que yo atesoro y que me acompañan entre los que se encuentran La cocina de la harina y el cordero, La cocina del mestizaje, La cocina de los finisterres y La cocina del Mediterraneo y la mediterraneidad.

Pero confieso que yo me enamoré de él y de su personaje ambiguo y a veces disparatado, en Los Pájaros de Bangkok de 1983.

Me están llamando a la mesa don Manolo y Don Pepe.

Nos oímos muy pronto en esta Cocina del infierno. Los abrazo fuerte, sueñen y coman todo lo que puedan, por favor….

[Suena música instrumental de cierre]

[Suena tema musical del podcast]

[Voz de rúbrica]: La cocina del infierno con Benito Taibo.

[FIN].

La cocina del infierno

Un pódcast en el que la comida y la literatura se sientan juntas a la mesa. De la mano de Benito Taibo, recorreremos sabores, espacios, caminos literarios y conoceremos a autores que consideran la comida como elemento esencial para entender la cultura.

En este sitio íntimo se han contado, desde tiempos inmemoriales, las mejores historias; por ello es el rincón ideal para transmitir las memorias, historias, leyendas y recetas que nos determinan y deleitan mientras comemos.

Benito Taibo

Benito Taibo

Anfitrión

Periodista, poeta, novelista y glotón. Sabe que en la sobremesa se encuentran las mejores historias del mundo. Disfrutar imaginaciones, ideas y pensamientos mientras se come y se comparte el pan y la sal ha sido parte esencial de lo que él llama su “educación sentimental”. Autor de las novelas Persona normal, Polvo, Querido escorpión y la trilogía de fantasía heroica Mundo sin dioses, es ante todo un lector, y como tal se asume. Es director de Radio UNAM. Comparte la frase de Oscar Wilde que dice: “No soporto a la gente que no toma en serio la comida”.

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