Con/vers@s 1: De viajes, huidas y pandemia

En esta primera entrega del podcast, Rosa Beltrán nos lleva en un viaje pandémico que arranca en el lanzamiento del Space X, hace una parada en la Odisea, y se extiende en un largo viaje literario hasta las agotadoras reuniones de Zoom. Una invitación a no dejar de viajar, aún en cuarentena.

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  • Anfitriona: Rosa Beltrán
  • Episodio: 1
  • Duración: 11:55
  • Etiquetas: #literatura, #viajes, #RosaBeltrán, #SpaceX, #JulioVerne, #Odisea, #imaginación

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Podcast Convers@s

Anfitriona: Rosa Beltrán, escritora y directora de la Casa Universitaria del Libro UNAM (CASUL)
Capítulo 1. De viajes, diarios, huidas y pandemia

Rúbrica: CulturaUNAM presenta. No se trata sólo de lo que tenemos que decir. Es también todo lo que tenemos para escuchar. Somos lo que conversamos. ¿Conversas? Una rosa es una rosa es una rosa. Convers@s. Un podcast de la Casa Universitaria del Libro. Con Rosa Beltrán.

[Habla Rosa Beltrán]:

El sábado 30 mayo a las 3 de la tarde con 22 minutos presenciamos el lanzamiento del SpaceX rumbo a la Estación Espacial Internacional, tras despegar desde Florida. Fue un hecho histórico por dos razones: 1) Estados Unidos no había enviado humanos al espacio desde hacía nueve años, y 2) esta vez fue una empresa privada la que llevó a cabo este acontecimiento. Los tripulantes de la nave estarían fuera de la Tierra poco más de dos meses, haciendo investigaciones lejos del mundo conocido para los humanos.

Para ese día, quienes permanecíamos en la Tierra, expuestos a la feroz pandemia por COVID-19, inédita para quienes no vivimos la gripe española de principios del siglo XX, que somos casi todos los que estamos vivos, llevábamos varios meses confinados. En México cumplíamos 71 días de estar en nuestras casas.

Lo paradójico es que esos dos acontecimientos nos llevaron a pensar en las dos formas de viaje más escritas en la historia literaria. Quién no leyó en su infancia y juventud las historias más fascinantes sobre viajes a tierras remotas; quién no lo sigue haciendo, a través de la serie de películas, documentales, cuentos, novelas y crónicas, nacidas de la imaginación de quienes nos sacan de nuestros espacios conocidos para llevarnos a mundos incógnitos. Viajar es conocer lo desconocido, es ver y sorprenderse ante otros seres y otras costumbres, otros olores, otros alimentos. Viajar es probarnos de qué y de cuánto somos capaces.

Para las mujeres viajar a través de los libros hace dos o tres décadas implicaba una migración aún mayor. Para identificarnos con el protagonista teníamos que cambiar de sexo. Todos los libros de aventuras estaban protagonizados por hombres. Desde Gulliver hasta Don Quijote, pasando por Nils Holgersson, los piratas del Caribe, Robinson Crusoe, Aquiles, etcétera. Viajar era un acto travestista. ¿Cuándo empezó a haber libros de aventuras protagonizados por mujeres y escritos por ellas?

Después de viajar a los confines del mundo, del espacio, del cuerpo, comenzamos a desplazarnos de otro modo. Ya no sólo salimos físicamente, muchos de nosotros iniciamos un diario y un diario es también un viaje, el viaje interior. Si la aventura hacia fuera no tenía a muchas mujeres intrépidas en la literatura, en cambio, había autoras de libros que hablaban del viaje interior en abundancia.

Desde mi primera juventud recuerdo haber leído diarios escritos por mujeres, El Diario de Ana Frank es el libro más notable de esos años y un referente obligado en estos tiempos de confinamiento e incomunicación con otros. Sigue siendo un ejemplo de valor y claridad, pero también una muestra cómo escribir nuestras experiencias, nos ayuda a vivir, de cómo la literatura nos salva. Por supuesto hay preguntas y paradojas en esa labor de salvamento. ¿Leeríamos igual El Diario de Ana Frank, esa tabla de salvación mientras la escribió, si no supiéramos que al final ella muere a manos de los nazis? ¿Cómo es que los diarios de Pavese nos ayudan a vivir mientras que su autor determinó quitarse la vida días después de escribir la última entrada, en 1950?

Varios autores y autoras escribieron magníficos diarios en situaciones adversas y extraordinarias. Una extraña coincidencia es que algunos de los mejores diarios fueron escritos durante la ocupación nazi. Ana Frank y la ocupación nazi de Holanda; Marguerite Duras y la ocupación nazi en Francia, plasmada en su diario El dolor; Cesare Pavese, que en 1935 fue detenido por el régimen fascista de Mussolini y después durante la Segunda Guerra Mundial vio como muchos de sus amigos, alistados en la resistencia, fueron asesinados por los nazis.

Escribamos o no escribamos, hoy estamos forzados a volver a ese viaje interior cuando nos descubrimos en nuestras casas pensando en cosas que antes de la pandemia ya no pensábamos. En el significado de la muerte y la enfermedad, por ejemplo, en el sentido de estar cerca de los otros, de ser parte de la comunidad humana. Es interesante que, en todo el mundo y en tiempo real, estemos contándonos la misma historia. Preguntándonos si al escribir día a día nuestro diario de la pandemia, escribiremos la misma historia. El reto será descubrir después si hubo quienes la vivieron de un modo distinto al nuestro.

Ray Bradbury imaginó viajes fuera de la Tierra en Crónicas Marcianas. Es posible que lo que se consideró ciencia ficción pronto sea una realidad pura y dura, pues hoy desde aquel 30 mayo histórico, sabemos que se han empezado a diseñar programas comerciales de vuelos espaciales. Pero es posible también que después de este confinamiento, cuando podamos salir de nuestras madrigueras, hayamos cambiado tanto que descubrimos que los marcianos éramos nosotros.

Me gustan las historias de viajes y viajeros y ahora más que antes pienso en lo bueno que es viajar y no viajar. He leído de viajes a América desde las crónicas del Descubrimiento y Conquista, nuestro género más antiguo junto con el teatro misionero, hasta el viaje a lo que fueron los confines de la Tierra. El descubrimiento de las fuentes del Nilo, de Richard Burton, el del Polo Sur, de Roald Amundsen; los viajes imaginarios, como Viaje de la Tierra a la Luna, de Julio Verne; hasta las novelas que con el viaje fundaron un género, como On the Road de Jack Kerouac. O Thelma y Louise, esa huida imposible que todas las mujeres que quisiéramos emprender. La historia de culto del cine feminista escrita por Callie Khouri y dirigida por Ridley Scott.

Hay un momento en que los libros se convierten en los detonadores de los viajes futuros que son o fueron viajes imaginarios, y que muchas veces seguirán siendo la proyección de un viaje que nunca haremos. Uno de los autores que me lleva a hacer este tipo de viajes es Italo Calvino. El barón Rampante es la aventura extraordinaria de un personaje que decide fugarse caminando por las copas de los árboles. Las Ciudades Invisibles, otro libro de ficción viajera, es una excursión en la que Marco Polo habla con Kublai Kan, el último gran Kan del imperio mongol y le cuenta pequeños relatos de ciudades supuestamente visitadas, pero que en realidad son inventadas por el viajero veneciano. Cada una de esas ciudades tiene un significado simbólico, como la muerte, la belleza, la juventud, y todas tienen características fantásticas que nos hacen seguir con esta excursión más allá de su lectura.

En los días recientes leo y leo, leo para escapar y para seguir aquí; leo para conocer cómo viven los otros mientras debo permanecer lejos de ellos. De las crónicas para conocer el otro lado del mundo al que puedo y no puedo llegar, prefiero las de Ryszard Kapuściński. El escritor polaco que reportó 27 revoluciones, soportó 40 arrestos y fue acusado de pensar que el periodismo podía ser el causante de las mejores páginas de literatura. De todos sus viajes me gusta El emperador, la caída del dictador Haile Selassie, el emperador de Etiopía, rey de reyes, el león de Judá, el elegido de dios, el muy altísimos señor, su más sublime majestad, descendiente directo de Salomón, quien gobernó su país como monarca absolutísimo, durante casi 50 años, y en un solo día perdió todo. Me gusta también pensar en el doble viaje. En Viajes con Heródoto, Kapuściński nos lleva al viaje que realiza el propio autor por tierras africanas y de Oriente Medio y el que realiza el historiador y geógrafo griego, Heródoto.

Mark Twain dice que viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente. Y Aldous Huxley dice que viajar es descubrir que todo el mundo se equivoca. Cuando viajas, dice Huxley, tus convicciones caen con tanta facilidad como las gafas, sólo que es más difícil ponerlas en su sitio.

Es un lugar común el decir que cada libro es un viaje, pero lo es, y en esta cuarentena hemos descubierto lo importante que es viajar de este modo, con la imaginación y con los libros. Y entre más dure el viaje, más lo disfrutaremos. Por ello, en estos días, entre reunión y reunión en Zoom, entre subir y consultar contenidos en línea, entre ver cifras, enterarnos, vivir zozobra, no querer vivirla… como sea, hemos escapado todo lo que podemos a tomar ese libro que dejamos en la mesa de noche y que ahora se ha vuelto la mesa de día, de mediodía, de tarde, de moda, y hasta la mesa de insomnio, porque ahí es donde nos aguarda ese viaje, que durante tanto tiempo, en la vieja normalidad, habíamos pospuesto.

Dentro, fuera, confinados, libres gracias a la imaginación y los libros, nos espera siempre un viaje. Esperemos que se parezca al de Cavafis, quien dice: “Cuando emprendes tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias…” y yo añadiría, con pandemia o sin pandemia.

CulturaUNAM. Presentó.

[FIN de Podcast]

Con/vers@s

La literatura es el terreno en que se depositan y florecen los sentimientos atemporales. Los miedos, sueños y deseos por los que que hemos transitado y que se presentan de modo recurrente en cada época aparecen inevitablemente en las grandes obras de ficción que visitamos como manuales de sobrevivencia y retratos hablados del alma humana. Este pódcast trae al presente las emociones y experiencias que las personas de distintos tiempos y culturas hemos compartido en momentos cruciales de la historia y las hace dialogar con aquellas otras que enfrentamos en esta extraña época de pandemia.

Rosa Beltrán

Rosa Beltrán

Anfitriona

Novelista, cuentista, ensayista, cronista, fundadora de varias colecciones literarias, entre ellas Sólo cuento (10 vol.), Crónica y El Ensayo. Es autora de novelas como La corte de los ilusos (Premio Planeta 1995), El paraíso que fuimos, Alta infidelidad, Efectos secundarios y El cuerpo expuesto. De los volúmenes de cuentos: Amores que matan y Cuentos darwinianos y del libro de ensayos Verdades virtuales. Ha sido traducida al inglés, francés, italiano, holandés y esloveno. Ha sido merecedora del reconocimiento de la American Association of University Women (AAUW), del Premio Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación y del Reconocimiento Sor Juana Inés de la Cruz por la UNAM. Es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y codirige el programa Contraseñas para Canal 22. Hasta 2019 fue directora de Literatura y ahora es directora de la Casa Universitaria del Libro, UNAM.

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