Prototipos para navegar 5: ¿A dónde vamos a caminar? No hay futuro. Hay aquí y ahora

Para el quinto episodio de Prototipos para navegar, presentamos una edición especial realizada por Arte a 30 Grados / Tequiocalco: ¿A dónde vamos a caminar? No hay mañana. Hay Aquí y ahora. Nos preguntamos ¿Qué puede esperar de nosotros el futuro? ¿Para qué somos llamados mañana? ¿Tlen to-chihua axan?

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  • Anfitriona: Tania Aedo
  • Episodio: 5
  • Duración: 22:02
  • Etiquetas: #PrototiposParaNavegar, #MaxAub, #CátedraMaxAub, #futuro, #TaniaAedo, #Tequiocalco, #Artea360grados

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Transcripción del podcast de la Cátedra Max Aub

Prototipos para navegar

Capítulo 5: ¿A dónde vamos a caminar? No hay futuro. Hay aquí y ahora

Rúbrica

CulturaUNAM presenta:

No se trata de cuánto cambió nuestra vida por la pandemia. Se trata de cuánto podemos cambiarla a pesar de ella.

Cubrebocas hechos en casa. Teatro a la distancia. Talleres online. Prevención de enfermedades. ¿Qué puede esperar de nosotros el futuro contingente?

Prototipos para navegar. Un podcast de la Cátedra Extraordinaria Max Aub, Transdisciplina en arte y tecnología. Con Tania Aedo.

[Habla Guadalupe Arce Gachupín]:

El Sueño de la Matlalcueyatl

Un nahua de la Matlalcueyatl la ha soñado, y lo va a contar a todos sus hijos, los pueblos.

Anoche soñé un tocuahtla árido donde habían casas de nahuas, y yo era un felino-carne-humano, que tenía conexión con todo lo que había en ese espacio-tiempo-lugar. Hablaba con todos; con la piedra, con las plantas, con el viento, con las montañas, con el atlalticpac, ese otro mundo que vemos como palabra de nuestros sueños; pero me corrían o perseguían los humanos modernos que habitaban en ese lugar, y todos ellos sabían quién era yo.

Mi carne humana junto con carne de gato montés, de venado, de guajolote, de serpiente, en el sueño (mi cabeza estaba vivo), sabía que debía correr por la amenaza de esos humanos modernos; entonces, mis brincos los juntaba a la vez con los del vuelo de coyote, chapulín y gato montés; mis brincos se unieron con los conocimientos de experiencias pasadas y actuales, estaba despierto, mi conciencia lo sabía. Después del sueño, desperté llorando y diciendo, ¿por qué no entendemos que estamos destruyendo nuestro mundo, por qué hay tanta inconsciencia hoy día?

Pasaron unas semanas e intentaba comprender lo que había soñado, hasta que llegó nueva la voz de la Matlalcueyatl a mi sueño:

El sueño inició con el sentimiento, pensamiento y la necesidad de hablar con el cerro del viento, con la Matlalcueyatl, la abuela-montaña de faldas azules. Estaba levitando-volando, en esta ocasión, en el traslado de un espacio-temporal a otro mi cuerpo irradiaba una energía que lograba ver en forma de ondas que andaba en busca de los abuelos antiguos que nos dieron origen.

El lugar del sueño era un poco árido, similar al sueño anterior, con algunas casas muy distantes y algunas niñas que andaban corriendo por ahí. Algo muy extraño fue que ahora todos los seres vivientes de ese mundo me veían, no les daba miedo, a mí tampoco me daba ninguna sensación de querer huir de ese mundo, incluso, daba mi mano para tocar a las personas de este mundo, y una de ellas me tomó la mano y sentí su mundo, nos comunicamos entre ambos y luego nos soltamos para yo seguir mi recorrido. Desperté, y en los siguientes días seguía sin una respuesta; pero llegó nuevamente la voz de la Matlalcueyatl a mi sueño, ahora:

El espacio-tiempo de este sueño era boscoso, una montaña con algunos árboles entre nuestros laterales y uno que otro arbusto. Con algunos compañeros detrás de mí, seguía con la encomienda de encontrar al cerro del viento, les dije a mis compañeros que yo podía hacerlo, unos dudaron…, en esa montaña había un barranco grande y muy inclinado, brinqué cerrando los ojos, sabía que ya dominaba el hecho de levitar-volar, ya no tenía miedo.

En esos momentos, pensaba por segundos en la incredulidad de mis compañeros y ya luego me centré en la caída para encontrar un punto donde me conectara con el ser de ese mundo y el mío, me centré en buscar ese cerro del viento, me introduje en las entrañas más feroces de esa franja de montañas, pero no sabía el camino, no tenía orientación de dónde localizarlo, me guiaba por mi intuición, y como si algo nos uniera, en una barranca muy grande con unos árboles combinados entre cactus y nopales con unas espinas enormes, frondosos, que no dejaban ver la luz, levitando me metí entre éstas, sentía las espinas en mi cuerpo (si pensaba en la lógica del mundo que venía, eso ya me fuese hecho sangrar), pero nada me hacía sangrar, logré pasar esos árboles y mi cuerpo se empezó a transformar como para enseñarme algo; entonces, frente a mí el mundo se revolvía, vi dos seres uno la del Ehecatl, el aire, y otra la de yentlalli, la tierra, esto me hacía sentir que era uno con ellos, que el que buscaba estaba en mí, y eso me hacía saber dónde estaba la montaña del viento y seguir el camino, hasta que llegué a un pueblito y a una casa con personas que decidían sobre las cosas que sucedían en esa franja de cerros, pero me vi en la puerta ya como un vagabundo queriendo darles el mensaje del origen de la Matlalcueyatl.

Entonces, dijo la abuela-montaña de faldas azules: ¡Estoy viendo cómo los humanos “con conciencia modernos” me han desnudado. Mis hijos, los pueblos, han roto mi voz, mi falda mordelona la han destruido, le han quitado la vida a mis abuelos-árboles, han olvidado mi rostro, ni siquiera me ven, me van dejando desnuda, destrozando mi carne-animalitos y mi carne-plantas!

Cuatlihcue me nombraban -dijeron las serpientes desde la falda de la Matlalcueyatl.

Han ocurrido momentos catastróficos en Cuauhtotoatla y el mundo. Quiero que pongan su mirada en ellos:

[Habla José Luis Romero]:

Primer momento: in Axolotl (El Ajolote).

Han desaparecido, enterrado en polvo de cemento gris yen Axolotl, el Ajolote de piel lisa de agua, sin importarles que es un ser cósmico asociado al abuelo del movimiento y la vida, su casa se encontraba en el paraje de Tula y la han destrozado y eliminado junto con árboles, cascabeles, luciérnagas, conejos, nopaleras, águilas, libélulas, lagartijas...

Recuerda La Matlalcueyatl que en una de esas noches yentohci Meztli (la abuela luna) pintó al altepetl de Cuauhtotoatla y, con una abuela de maíz platicábamos que hace mucho tiempo in huehuetzitzin centli, los abuelitos-abuelitas de maíz, no sabían cómo desafiar a la muerte, entonces, antes de que hubiese tiempo o día, todo era noche, escuchaban que un ser cósmico, Xolotl se transformaba para que no le llegara la muerte. Así que para escapar del fuego primero se convirtió en pie de maíz, luego en un mexolotl (maguey de dos cuerpos) y al final en ajolote, lugar donde fue sacrificado y ofrecido para los huehuetzitzin centli como comida de tamales, para que su ser resurgiera en sus hijos y este cuidara del monte de Cuauhtotoatla, especialmente, desde las barrancas que atraviesan Ahuashuame, Tula, Poltilo, San Isidrosol, hasta Cuauhtotoatzin. En 1970 empezó a llegar la luz de la modernidad a Cuauhtotoatla y me dice la abuela Juana que mis hijos empezaron a olvidar a Xolotl y lo empezaron a ver como un monstruo feo que daba asco y con charpes y piedras, mis hijos, lo empezaron a matar.

[Habla Guadalupe Arce Gachupín]:

Segundo momento: In Mixcoame (Las Víboras de Agua).

La Matlalcueyatl recuerda in Mixcoame, las víboras de agua, ipan ixayatzin (entre su rostro), llamada por nosotros, sus hijos, “la corona”, donde ya no hay presencia de bosque y donde al expandirse la luz de la luna sobre su pastizal, arenal y pedregal, genera un efecto lumínico que aparenta “no ser de noche”. Ahí nacían las serpientes de la Matlalcueyatl.

El nahua que sueña recuerda que el abuelo Rogelio le contaba sobre Las dos víboras de agua. Mi madre -dice-, me contó cómo se hicieron y aparecieron las dos víboras de agua:

“Dos niños, su papá los llevó al monte a que lo ayudaran a hacer el horno de carbón. No llevaron comida sólo agua, por eso, a mediodía ya tenían hambre.

El papá dijo: ‘voy a traer la comida, cuiden el horno, no voy a tardar’.

Se quedaron los niños y se fue a tardar mucho el señor. Y aquí los niños ya tenían hambre. Uno le decía su hermano: ‘ya tengo mucha hambre y nuestro padre ya se fue a tardar mucho y no tenemos nada para comer, y nadie por nosotros’.

Divisaban y divisaban si ya venía su papá pero no aparecía. De pronto vieron, se apareció una señora bonita, con su pelo que hasta el suelo daba, sus aretes resplandecían con sus corales rojos, su blusa y su falda bordada de muchos colores, su ceñidor rojo, su reboso negro, y sus huaraches. Se veía muy hermosa, como la Malinche, y traía en su hombro una rellena.

Pasó donde estaban los niños, los vio, no dijo nada, no más les tiro la rellena. Los niños se asustaron, y el otro niño le dijo a su hermano: ‘no lo vamos a comer, se ve como una víbora’. Pero el otro le dijo: ‘tuéstalo la rellena para que comamos, ya no aguanto el hambre’. Juntaron las varas y la leña, lo prendieron y cuando ya estaba ardiendo la lumbre, pusieron el comal y la rellena se tostó bien, y comieron hasta llenarse.

Después de un buen rato se empezó a poner gris el cielo, ya se empezó a oscurecer, se ve que se va a soltar el agua fuerte. Empezó a relampaguear y se soltó el agua.

Los niños ya se asustaron, ya no sabían dónde meterse, y lloraban mucho.

Nomás se vio que relampagueó donde estaban los chamaquitos y desaparecieron, ya no se vieron, se los llevó el relámpago.

Luego luego, se pusieron dos víboras de agua a un lado de la Malinche. Decía mi madre que se los llevó ella para que trabajen allá en el cielo, para cuando se requiera que llueva fuerte.

Cuando el papá vino, los buscaba sus hijos. Pero ya nunca los encontró”.

En la actualidad, los hijos de la Matlalcueyatl ya no logran ver las víboras de agua. Ella, la víbora de agua se enoja, porque está viva, es una víbora que nace desde la falda de la mujer de faldas azules, y por su enojo, va a enviar a Teciuitl (abuela-piedra granizo), para que despierten los hijos de los abuelos de Maíz.

[Habla Joel Martínez]: La pregunta es… No sé si se conteste sola o... Es que no hay futuro. Más bien, la pregunta sería ¿tlen tic chihuasque?… ¿qué vamos a hacer? ¿A dónde vamos a caminar? Canin ti yasque ¿A dónde vamos a ir? Canin ti yasque. Ahí sí ya se reformula mejor la pregunta. Pues con lo de la pandemia, como les decía, ya ha habido demasiados, ¿cómo diríamos?, acontecimientos, podríamos decir, casi apocalípticos, porque, por ejemplo, si ven las haciendas, cuando pasó la Revolución prácticamente acá fue como un evento apocalíptico. Bueno, y ya nada más quedaron ruinas. Y para los habitantes de acá, pues la mayoría trabajaban de peones allá. La mayoría estaban supeditados a las tiendas de raya, la mayoría estaban supeditados a los abusos de los capataces. La mayoría de todos los sanpablences decienden de algún abuso sexual de los capataces, como por ejemplo en el caso de mi ancestra. Fue abusada por un capataz, nació su hijo. Ahí había la posibilidad de que el capataz reconociera al niño como hijo natural y recibía su apellido. Pero los familiares de la ancestra no lo quisieron y entonces le pusieron el apellido de la madre. En otros casos sí recibían el apellido del capataz, pero no eran hijos legítimos. Entonces digamos… Imagínense toda esa generación, ¿qué significa una hacienda? Nuestra perspectiva de la hacienda es como algo bonito, como algo folclórico. Otra vez estas imágenes helgueristas. Pero para los habitantes que vivieron el peonismo, fue el símbolo de su opresión, fue el símbolo de sus abusos, fue el símbolo de… pues de la maldad incluso. Entonces, bueno, pasó la Revolución, las haciendas quedaron en la ruina. Ahorita se ve precisamente. Pero lo veo como un reflejo del mismo pueblo, como un mal recuerdo que poco a poco tiene que irse alejando. Por ejemplo, algunos dicen que hay que reconstruirlas, ¿no? ¡No! De hecho por eso incluso cuando pasan escenas de la Ciudad de México cuando están en las protestas rayando los monumentos y los edificios. Me decía un cuate: “¿cómo ves? Eso es histórico, qué mala onda, ¿no?”. Es la historia de nuestros opresores, son los edificios de nuestros opresores. Ahí yo no vivo, ahí no vivieron mis ancestros. Esa casa no sirvió para que vivieran familias de los nuestros. Nuestras familias que hicieron, bueno, los que lo hicieron. Sí, también nuestros ancestros. Los que hicieron esos edificios vivían en jacales. Y las autoridades virreinales, después republicanas, son los que vivían en esos edificios y usaron esos edificios y han administrado la represión del país. Así que por eso, la perspectiva de devenir o futuro, no, realmente no hay. Por ejemplo, otra palabra, la palabra “esperanza”. Eso está muy asociado a una perspectiva occidental, o sea, futuro, esperanza, nuestro futuro. Yo realmente no diría que hay que hacer un futuro, sino que más bien, yo pensaría más en el ahora, en el axan, en el axan, como decían mis abuelas. Axan, amo mostla: ahora, no mañana. Xicmaquili: apúrate. Entonces no, yo creo que te invalido la respuesta, por el mismo contexto. No hay futuro, hay ahora. Y bueno, lo de la pandemia pues sí afectó a muchos, pero irónicamente los que usaron chichicaxtle fueron los que se salvaron más, que los que no usaron chichicaxtle. Todavía con chichicaxtle aguantaron. Varios compañeros del grupo Cuatlalupetzin todavía ocnenemi, todavía andan caminando. Nosotros tehuan tocuitlapa tinochipa, timamanas tomiquique. Nosotros siempre andamos con nuestra espalda cargando a los muertos. Entonces, futuro no sé. Pasado sí, hay mucho pasado. Es que la perspectiva de futuro occidental es muy fantasioso. Ahorita que he estado estudiando mucho de esto, de la lengua y todo eso. Porque siempre entra con esa pregunta: ¿cómo se traduce futuro? Y nada más es yes, no hay otro. En cambio desde el castellano hay una serie de fórmulas, metáforas, lo que sea; muchas referencias. Pero si yo no supiera náhuatl me lo creería, pero como sé náhuatl lo veo muy fantasioso. Entonces no le veo mucho sentido a la palabra. Incluso a futuro no le veo sentido. Porque, bueno, está compuesta del latín: futurum, futurum esse, future. Tiene la raíz “f” de factum, o sea, será hecho. Entonces no hay más qué decir. Será hecho. Pero pues en lugar de será hecho, mejor lo hago de una vez. Así es como funciona el pensamiento náhuatl… para qué mañana, mejor de una vez, ahora…

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Semblanza | Arte a 360 grados

Arte a 360 grados es una organización del altepetl-cuauhtotoatla que surge en 2008 con la misión de fomentar y difundir el arte contemporáneo y la cultura, en el estado de Tlaxcala. Nos dedicamos a pensar desde nuestro mundo, memoria, experiencia, imaginación, con nuestros cuerpos y vida; desde el ejercicio político-territorial y estético de la memoria nuestra, fuera de las epistemologías hegemónicas pero dentro de nuestras propias voces, oralidades, narraciones, textualidades, escuchas hablas, con las huellas de nuestro pasado.

Arte a 360 grados tah ceh cetiliztlahnechicol Altepetl-cuauhtotoatla tlah hualpehui ipan 2008 icah innih tequitiliz quihtehititiz quih xhitiniz in arte contemporáneo ihuan in altepehixhtlamachiliz (cultura), itech innin Estado de Tlaxcala. Tiqhchihualtia tiqhacicahmahtih itechpan intoh cemanahuac, ilnamiquiliz, ixhtlamachiliz, tlahnehuil, icah in toh yeliznacayo ihuan toh yoliliz; ipantlen ejercicio político-territorial ihuan cuacualtzin (estético) dennin ilnamiquiliz tlen tohaxhcah, cuentlah dennin epistemologías hegemónicas mahmah itech intoh tenyohuan, tlahtolhuan, tlahpoitin, textualidades tlacaquilomeh tlahtolmeh, iqhcah innih iqhxhineltiliz dennin tlenyoh pahnoqh.

Antonia Luna Marquez, Enrique Maraver, Fabián Ávila Elizalde, Efren Capilla Tepatlan, Guadalupe Arce Gachupín, Emmanuel Tepal, Maurilio Sanchez, Joel Martinez, Gerardo Reyez Cepeda y Familia Romero.

Prototipos para navegar

Esta serie de pódcasts acompaña al programa de formación “Prototipos para navegar un futuro contingente” que reúne a artistas, curadores, científicos y sabedores de distintas prácticas, frente a la pregunta ¿cuáles son las próximas contingencias que se vislumbran desde tu campo de conocimiento y qué crees que podemos hacer para mitigarlas/enfrentarlas?.

Tania Aedo

Tania Aedo

Anfitriona

Coordinadora de la
Cátedra Extraordinaria Max Aub

Especialista en Arte, Ciencia y Tecnología. Realizó la licenciatura en Educación Artística en la Escuela Superior de Arte de Yucatán y cursó estudios de Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Fue directora del Laboratorio Arte Alameda y del Centro Multimedia del Cenart. Ha sido becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) y de la Fundación Rockefeller-Ford-Mc Arthur. Ha participado como ponente en foros internacionales: International Symposium on Electronic Arts (ISEA), RePerCuTe en la Universidad de California, Los Ángeles; y Artechmedia en Madrid, España. Ha colaborado en distintas publicaciones como Tekhné: Arte, pensamiento y tecnología (Conaculta, 2003). En 2010 formó parte del Programa de Alta Dirección en Museos. En la actualidad es la coordinadora de la Cátedra Max Aub. Transdisciplina en arte y tecnología de CulturaUNAM.

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