La obra de Magali Lara (Ciudad de México, 1956) se caracteriza por un lenguaje visual expresivo, donde la escritura, el espacio y la representación del mundo vegetal y corporal exploran la experiencia femenina contemporánea. A través de una combinación de sutileza y humor, la artista aborda mediante pintura, dibujo, animaciones, objetos y gráfica, temas como la fragilidad, la violencia cotidiana y diferentes aspectos eróticos y existenciales.
Cinco décadas en espiral se presenta en el Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, como una retrospectiva inversa —o narrativa hacia atrás en el tiempo— del trabajo de la artista mexicana Magali Lara, del 5 de abril al 19 de octubre, en las salas 1, 2 y 3 del museo. Esta exposición inicia con Estiro los dedos (2025) y La piel son nubarrones negros (2025), murales realizados especialmente para la muestra, y concluye con sus primeros dibujos de las décadas de 1980 y 1970. Como la línea inconclusa de la espiral, esta muestra, curada por Virginia Roy y Cuauhtémoc Medina, revisa la búsqueda artística y espacial de Lara a lo largo de su producción: cómo la artista genera un lugar formal y plástico, pero también afectivo para proponer un territorio propio.
La exploración de un lugar que nunca concluye
“Desde el inicio de su trabajo, Magali Lara se ha interesado por la noción del espacio opuesto, el remanente que subyace en ausencia”, comenta la curadora Virginia Roy. “Su investigación”, agrega, “ha abordado de qué manera significar el blanco del lienzo y del papel y cómo denotar las pausas y los silencios imperceptibles entre pinceladas y gestos, así como los vacíos minúsculos que sobresalen entre palabras e imágenes”. De este modo, su experimentación artística es la exploración de un lugar que nunca concluye, que se prolonga en espiral, esbozando un rastro en negativo que se abre y amplía hacia otras narrativas.
“La muestra enfatiza la indagación en ese ritmo que emerge desde los márgenes y que conforma su propia perspectiva. Los intervalos e intersticios sobresalen de entre los elementos compositivos dentro del soporte y, también, entre el propio marco y la pared que lo enmarca. Así, la pieza siempre está en relación con, detenida en un contexto expandido que la connota y la sitúa. Palpita de forma permanente entre el afuera y el adentro”, señala la curadora.
Por otro lado, las obras de Lara manifiestan una tensión entre la fuerza caudalosa —a veces resultante de una presencia plástica o cromática, o bien de una iconografía contundente— y una fragilidad intencionada y necesaria. Sus obras devienen una bella suspensión: todo parece que está por caerse y desmoronarse, deshacerse, pero a la vez se sostiene, se aferra a algo.
Virginia Roy destaca que más que un acercamiento cronológico lineal, “la exposición propone distintos núcleos —Muro y fragmento, Futuros, Cuerpos y órganos, Ramificaciones y desgarramientos, Trazos y texturas, Interiores, La escatología de los sentimientos e Historias de casa—, agrupados aproximadamente por décadas, para mostrar los diálogos e inquietudes de la producción artística de Lara: las experimentaciones entre figuración y abstracción, las construcciones cromáticas o la aparición de diversas simbologías. Vaivenes que se modulan y mezclan a lo largo de los años y que abren un espacio en archipiélago que refleja su proceso e intereses artísticos”.
Lenguaje visual reconocible
“Magali Lara ha concentrado su producción pictórica, dibujística, de animaciones, objetos, libros y gráfica en la creación de un lenguaje visual reconocible por el valor que tiene la expresividad de sus líneas, el modo en que la escritura introduce una especie de animismo suave en la representación de espacios y objetos y por la forma en que alusiones al mundo vegetal o corporal le permiten explorar con sutileza y humor los vaivenes eróticos y existenciales de la experiencia femenina contemporánea. Su arte es, ante todo, la búsqueda de una expresión diarística de la intimidad transferida al diálogo entre objetos, imágenes, trazos y pigmentos”, comenta Cuauhtémoc Medina.
El curador agrega que es posible entender las obras de Magali Lara como una elaboración propiamente artística, a la vez que técnica, afectiva e intelectual. “No es que la pintura diga lo indecible”, señala, “pero ciertamente la experiencia ocurre al borde y desplaza lo verbal. Se trata de obras de un pensar-pintar-decir-callar-sentir. En ese sentido, la producción artística de Magali Lara es paradigmática del modo en que una obra abandona la doble ficción de la representación y su negativa a representar: se convierte en un vehículo tanto de posibilidades del medio y de la vivacidad de nuestras inquietudes como una meditación materializada”.
Contribución al arte feminista en América Latina
Magali Lara tuvo una participación intensa en las acciones y redes de artistas y escritoras mujeres que navegaban las posibilidades críticas y creativas del feminismo, tanto en su práctica personal como en obras colaborativas bajo la forma del teatro, publicaciones, exposiciones y ambientaciones. En parte por el influjo de Ulises Carrión, pero también por la proximidad con otras creadoras, como Carmen Bullosa, Lourdes Grabe, Rodena Morales y Mónica Mayer, Lara se volcó en una serie de colaboraciones de libros de artista, como Lealtad (1981), Los zapatos de tacón (1982), El libro del olvido (1983) con Bullosa o Se escoge el tiempo (1983) con Grabe, o bien en la escenografía de la puesta teatral de Cocinar hombres (1983-1989), dirigida por Carmen Boullosa, así como en muestras e instalaciones colectivas con otras artistas.
“Magali Lara ha sido parte de esa movilización amplísima que actualmente es la única transformación social eficaz que nos heredó el siglo XX. Es posible que esta ambición de plantear la experiencia femenina en su vinculación con la exigencia sustancial de un arte contemporáneo, describa uno de los principales vectores de la obra de Magali Lara en el medio siglo que lleva su carrera”, concluye el curador.
Como parte de esta exposición se llevará a cabo una charla en la que participan Magali Lara, Virginia Roy y Cuauhtémoc Medina.
5 de abril, 12:00 horas. Auditorio MUAC. Entrada libre. Cupo limitado.
Magali Lara (Ciudad de México, 1956)
Reside en Cuernavaca, Morelos, donde enseñó pintura en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) de la UNAM y es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 1994. En 2023, Lara fue nombrada miembro de número de la Academia de Artes de México del INBAL. Fue galardonada con la Medalla al Mérito en Artes por el Congreso de la Ciudad de México en 2019 y con la Medalla Bellas Artes por el INBAL y la Secretaría de Cultura 2024. El trabajo de Lara evidencia una profunda relación entre la literatura y las artes visuales; como ella misma dice, “la idea de poesía visual es central para la mayoría de mis obras”. Su práctica artística abarca pintura, dibujo, cerámica, tapiz y animación en video. Sus exposiciones destacadas incluyen Magali Lara: paisajes interiores en The James B. Duke House, junto con el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York y el Institute for Studies on Latin American Art (ISLAA), 2024; y Trópico fantasmático: borramientos en La Tallera, Cuernavaca, Morelos, México, 2023. Reconocida por sus libros de artista, Lara integra texto e imagen, explorando diversos procesos gráficos. Sus proyectos recientes invitan a reflexionar sobre la existencia y la colaboración creativa.